La muñequera Ando es algo que hace saltar nuestro 心 corazón de Aikido (Kokoro).
Entrenamos Aikido todas las semanas, pero como sabes, este arte marcial no consiste sólo en aprender técnicas y lanzamientos para defenderse. Por el contrario, se trata de acercarnos los unos a los otros. Eso es el Aikido en la vida cotidiana.
Como Aikido en el dojo, esta situación a menudo sólo se presenta cuando te encuentras con algo. Por ejemplo, piensa en una situación en la que estés restringido. Sobre el tapete puede ser cuando alguien te agarra físicamente. En lugar de pensar en limitaciones, los aikidokas buscamos posibilidades y soluciones. Cuando alguien nos agarra de la muñeca, desplegamos un Nikyo para liberarnos. Nos entrenamos para reconocer las situaciones y responder a ellas adecuadamente, con el resultado más favorable posible en ese momento. Así, desplegamos la pinza para avisar a alguien (es decir, para no romper) como control para evitar la escalada.
En la escuela, por ejemplo, esa limitación podría ser una clase a la que no te apetece asistir. Desde el Aikido, sabes que no puedes cambiar nada de la situación en sí. BIEN a tu forma de verlo y de afrontarlo. Puede que pienses lo siguiente: ‘Menos mal que esta clase sólo dura una hora’.
En el trabajo no es diferente. Tal vez te encuentres con un problema con un jefe o una situación incómoda con un compañero. Usted mismo pasar a cómo manejar esto en la colchoneta ofrece perspectiva para ahí fuera. ¿Empieza ya a ver soluciones? Y no, no nos referimos a ‘enseñar todos los rincones del felpudo’. Piensa más en tu forma de comunicarte. ¿Cuál es tu actitud al comunicarte? ¿Reacciona usted irritado o de lado? ¿Tu colega es visual y es mejor prologar algo, o es más útil una señal auditiva? Así es también como sintonizas con tu ‘compañero’ fuera del tatami. Como en el Aikido, no llevan un cinturón de color, así que no sabes en qué nivel está cada uno.
Hoy en día, los seres humanos nos preocupamos mucho por todo lo que nos rodea. Y no es necesario. Por ejemplo, nuestro padre (fallecido en 2021) nos señaló un fragmento de Roue Verveer (de la serie ‘Heppie de Peppie’, disponible en Netflix) que conecta maravillosamente con el Aikido en la vida cotidiana.
Lo que Roue señala es que hoy en día no se da por sentado que todo el mundo sea alegre. Que tú tienes el control. Véase el diagrama de flujo más abajo. Un mensaje reconocible que también Berthold Gunster de ‘Omdenkenken’ proclama. Durante una sesión de inspiración, llamó a esto ‘Jiujitsu verbal’ (bueno, entonces no conocía el Aikido). El Omdenkmatrix nos da herramientas para trabajar con ella nosotros mismos.
Al igual que en el tatami, el ‘Aikido en la vida diaria’ requiere tiempo.
Por lo tanto, le retamos a 66 días lleva esta pulsera. En cuanto hayas conseguido convertir un encuentro (en una experiencia positiva) cambia la pulsera de lado a lado. De este modo, te conciencias y te aseguras de que se convierta en un hábito. Después, verás que llevarás la pulsera más como una pieza de joyería.
Así es como en Ando queremos influir de forma positiva y significativa. ¡Anímese a aplicar el Aikido en la vida diaria de esta manera! Experimente lo obvio que es aplicar el Aikido en la vida diaria.
Sensei Edo y Berthold Gunster